miércoles, 9 de diciembre de 2015

6.-La guerra y la paz.

          El rey se levanto de madrugada, bajo la penumbra de la noche, pues quería salvaguardar su reinado en paz y solo podía hacerlo con la magia de la corona. Debería poner la corona en su cabeza al amanecer para desear esa paz, para invocar el poder del anciano que todavía vivía en esos montes y evitar el derramamiento de sangre y actos de violencia, siendo demasiado tarde si esperaba al amanecer, así que sigilosamente fue hasta el trono, se sentó y se colocó su corona, entonces empezó a irradiar su luz particular mientras sentía el poder de la paz en toda su mente y cuerpo a la vez que el espíritu se elevaba hasta llegar al punto del conflicto.            Habían unos batallones unos kilómetros mas al sur que intentarían invadir el poblado y el rey deberá actuar con la ayuda del anciano del espacio. Los hermanos guepardos, sin embargo, deberían de desayunar y salir, como de costumbre, a corretear por los montes y pasearse por la aldea. Estaba ansioso por hacer sentir la paz en ese enemigo del sur, que como cualquier rey de aquella época, buscaba un reinado mas grande y poderoso a cuenta de invadir y destronar a quienes tienen un trozo de tierra alrededor de una aldea. Cada poblado que había sido invadido, se inclinan ante un rey que es avaricioso y que toma por la fuerza la dignidad de las personas, que hace sentir a los servidores de su lealtad como si fuesen fango, pues el barro del camino es costoso de limpiar, aunque se quite fácil de las botas, pues no se puede ir uno arrastrando hasta llegar a los pies de quien solo quiere esclavizar por el temor que les provoca la muerte, y así, bajo el semblante del rey del Sur, iba destronando a quienes se encontraban a su paso.
         Esta guerra sería diferente, pues esta batalla no se jugaría a la muerte y derrota del enemigo, esta guerra sería marcada por la magia de la corona del rey Häjbeik y del poder del anciano de la montaña, que enviaría a sus poderosos guerreros en forma de ángeles. En caso de guerra vendrían los ángeles con sus espadas de fuego a derrotar a quienes quieren usurpar el trono de la paz, de la armonía, de la dicha y el gozo de mantener el gran amor a la libertad en esos montes de Häjbeik, dejándolos inmersos en un gozo fuera de lo normal, pues en en cada choque de armas, para que así vieran el poder de la paz y no el de la guerra, resplandecería la calma y el sosiego en un enfrentamiento fuera de lo normal.                Tendrían que darse cuenta por ellos mismos, que no conduciría a nada el querer empuñar las espadas en una guerra para usurpar un reino, aun sintiendo el gozo celestial de la voluntad de la corona quien gobierna todos sus alrededores. Tendrían que morir de gozo si es lo que desean, y si se daban cuenta de ese poder, se quedarían para hacer mas fuerte el reinado de la misericordia y el perdón, para que habitasen en ellos el significado de los guepardos de las montañas, la plena y pura convivencia en paz .
       Le había llegado un mensaje al rey de un rey no muy lejos de los montes de Häjbeik, en le cual se le solicitaba para prestar juramento y lealtad a la nueva monarquía impuesta por ese vecino. Ese rey, el rey de los montes del Sur, su majestad Seminot, quiere gobernar en todos los poblados anexos al suyo, pero lo que no sabía es que cada poblado podía ser sumiso menos el que gobernaba en los montes de Häjbeik ya que estaba predestinado que gobernase en paz para dar ejemplo a quienes buscan poder por la fuerza y a quienes buscaban otro destino distinto al que ya los dioses habían otorgado, por el poder de la paz, de la armonía y de la tranquilidad.
Llevar la corona siempre puesta en la cabeza es símbolo de cordura, aunque daba muchos quebrantaderos de ideas al propio rey, que decidió un día ponerse solo la corona en momentos de crisis, y así fue. A los dos días de recibir la carta del rey Seminot, el cuñó otra y le dijo a ese rey que todos los que apoyasen a la corona de Häjbeik serian gobiernos y reinados autosuficientes e independientes, sin guerras ni rencillas entre los demás, pues estaban bien acostumbrados a ese tipo de vida que será ejemplo del reinado del Sur si cesa en la lucha innecesaria. Le dictó también que los ángeles que vendrían solo derramarían amor en su batalla, y bajo el choque de las espadas, las vibraciones que dejan son celestiales, haciendo al guerrero mas fuerte el mas manso de los sirvientes.
         Al tercer día de recibir la circular del nuestro rey, los ejércitos de Seminot se pusieron en marcha y nada mas entrar en los dominios de los montes de Häjbeik bajaron los ángeles con sus espadas de fuego, de un fuego helado que no hacía herida, que mas bien vibraba y mandaba su onda a través del acero para que esa sensación de bienestar se asentara entre la paz y la armonía y así diezmaron a los caballeros de Seminot, ya que sentir ese gozo celestial e intentar luchar en contra de esa sensación, provocaría espantosos dolores de cabeza, pues sumergirse en la paz y armonía implica voluntad, y la voluntad de quienes sienten el éxtasis divino y luchan a favor de la tolerancia y respeto, viven para contarlo; o se convierten en seres que perdonan y se dan cuenta del mal que hace las luchas de poder y de gloria bajo las armas o asiente con respeto y ganas la paz y armonía que merecemos todos, porque luchar hay que luchar pero las armas condicionan la ventaja, y esta ventaja debería de mostrar la capacidad de fraternización humana entre todos los que viven para mostrar la aceptación y dignidad que un rey para la paz nos preste gracias al anciano del espacio y al Dios Eom que todos veneran. Cuando te resistes a la bendición de los ángeles puede caer en tu orgullo y bloquear tus pensamientos de violencia, notando la sensación que paraliza la rabia y la ira y evidenciar la sensación que quiere la corona de los montes de Häjbeik. A la otra mitad de soldados que no aceptaban la onda de paz y armonía los volvió casi locos, pues se hacía liberar con respecto a las guerras y luchas, las innecesarias batallas por el poder de un solo rey que tiene ambición y codicia por los reinados de los demás, convirtiendo en mansos soldados al servicio de la paz y de la tranquilidad, con la diferencia de no confundir el bien con el mal y por ese hecho de sentir que poco a poco se transforman en seres dignos de la convivencia sin armas y sin hacer daño, con respeto y tranquilidad y sobre todo con paz y armonía. Seminot no se creía de lo ocurrido y cuando vio a su ejercito diezmado y con generales que hablaban de paz y no de guerra, quedó bastante malhumorado pero supo desde entonces que esos poblados solo tendrían que estar en paz y que cada trozo de tierra al que gobernar se quedaría sin el viejo rey del sur y bajo una corona de poder y calma, para darle gracias a la corona de Häjbeik por tener y poseer aun así los condados.
      La leyenda de los Montes de Häjbeik había empezado, se hablaba en lugares lejanos la tranquilidad que respiraban por aquellas montañas, de la cordura que tenía su rey al desear con el poder que le otorgaron desde hacía mucho y que les costaba imaginar: un pueblo regido por la paz y la armonía del gozo que da sentir la vida debajo de los pies, de sentir a cada paso la seguridad de encontrar buenas maneras de hacer la convivencia, de saber que en esos condados la vida resurge a quienes libran la batalla del silencio con mas silencio y de quienes prestan al ruido la tranquilidad de saber que no daña a los oídos ni a las mente, sino que prestan gozosas sensaciones y vibraciones. En el mercado o en las calles de una ciudad que creció en muy poco tiempo, llena de gente que ayuda al otro y que hace posible la entrega o que en cada falta de algún material se prestarían a ir a buscarlo, que en cada esquina hay alguien dispuesto a ayudar a quien lo necesita. En los campos, todos trabajaban para rendir cuentas al rey, y rendían con diezmos sensatos e incluso el pueblo regalaba y hacía muchas ofrendas al rey nada mas que para acercarse al castillo y ver salir corriendo a los hermanos guepàrdos. Dejaban verduras o algún presente a los pies de la puerta de nuestro queridísimo rey Häjbeik, pues la dicha de sentirse satisfechos, sin vicios ni adicciones materiales, espiritualmente sabían que por los montes de nuestro rey la gloria aparece en cada paso que das si lo das hacia adelante y con la intención de dar el siguiente paso mejor y así, con este truco del paso enseñado a los niños, regiría dentro de la constelación que guarda ese reinado, cada paso seria que el otro, con la diferencia de que todos los niños serían mejores personas para cuidar entre otras cosas, la seguridad y la fraternidad de lo que estaban haciendo y si comparten como dignos hermanos, esos pasos llegarán muy lejos.
        La batalla termino con la victoria de los ángeles, que hicieron de las vibraciones cósmicas un lugar digno de entrega. Los soldados enemigos tiraron las armas, se sentaron alrededor de los ángeles y esperaron sus bendiciones. Cuesta mucho cambiar las mentes, cambiar el sentido a la dignidad que le damos a la guerra, pero estos ángeles, con solo mirar, cambian al ser mas horrendo volviéndolo apacible y digno, honrado y venerable, ya que de donde vienen, acompañando al anciano de las estrellas, la violencia o las guerras no estaban en su vocabulario, pues hay sitio para todos, con normas esenciales que simplemente tienen que dejar pasar para que purificaran con su halo de vibraciones y dejar la connotación espiritual en el centro del corazón y de la mente, para sentir esa paz que nos hace humanos y poder transmitir sosiego y armonía. La gente por naturaleza es ingrata pero a la luz de la corona del rey todos se hacen gratos y dignos de estar presente en la vida y en la tierra de la promesa del cosmos, que es guardar el orden dentro del cáos, con la armonía que sufraga el poder del rey ante toda la malicia del mundo, cambiar ese sentido que le dan a la vida con el poder y la gloria de ser el mas fuerte, pudiendo ser el mas hábil con las armas de la paz, para que así el poder y la gloria sean gratificados con la propia razón del mas generoso o del mas fuerte al estar armado con la tranquilidad y seguridad de una diplomacia fuera de lo común, una diplomacia que nos hace dignos de ver en el reflejo de la vida cuando es con el amor a la vida y a lo que nos rodea el ápice que bordea al sentimiento humano.


        El rey Seminot no se esperaba que todos sus soldados se volvieran en contra de el, que sus soldados prefirieran vivir en armonía en unas tierras enemigas, unas tierras que con el paso de los años se hicieron mas fuerte con el amor digno de una corona mágica. Todos los soldados que probaron las espadas de los ángeles volvieron a sus tierras con sus mujeres e hijos para hacer un mundo mejor, sin violencia, con la digna mirada al cielo esperando un poco de paz, y así, en muchos poblados de los alrededores de los montes de Häjbeik, rindieron la promesa de servir a la corona de nuestro rey, para hacer posible un mundo en el que las armas se quedaron lejos, si sirvieran para destruir a semejantes en un campo de batalla. Muchos decidieron ir a los montes de nuestro rey a vivir, y así migraron muchos cerca del castillo. Los reyes cercanos a nuestro rey, asumieron que el papel del poder no podría ser por la fuerza, y lanzaron sobre sus aldeanos el mismo mensaje que quiere nuestro rey para sus aldeanos: la paz hace al hombre y el hombre se dignifica con el sentido que a esa paz le dan, hasta hacer viable la dignidad por el amor al prójimo y a si mismo.

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