domingo, 27 de diciembre de 2015

7.-La separación.

        Una tarde, después de los incidentes del rey Seminot, salieron los guepardos con el rey y la reina a dar un paseo por los bosques y montes. Los reyes salieron a caballo y los guepardos marcaban el sitio por donde ir. Primero fueron por el molino donde estaban entretenidos los hermanos mientras llegaban los caballos, luego fueron rio abajo hasta la pequeña cascada, donde se bajaron de los caballos y sorbieron pequeños buches de agua con la mano, luego siguieron el camino hasta la cima de una de las montañas para ver los valles y el lago y mas tarde se retiraron al castillo, donde fueron llamados los guerpardos con un toque de cuerno. No aparecían. Se les llamo otra vez y tardaban demasiado, así que sonó dos veces. Apareció Matti, corriendo hasta el trono y muy agitado quería que los siguiesen porque cogió la mano de la reina con un poco de brusquedad y tirando de ella siguió hasta las cuadra. El rey montó y siguió a Matti. Cabalgaron durante unos diez minutos a galope tendido, con un séquito detrás pues la gente de la corte quería ver que ocurría y cuando llegaron vieron a Jorma despeñado, en uno de los desfiladeros de la montaña, precisamente de donde se cogieron los materiales para el castillo. Estaba allí abajo, tumbado y sin reaccionar. Buscaron la manera de bajar y de llegar hasta el animal. Les estaba costando porque era un sitio muy inaccesible, lleno de piedras puntiagudas y con mucha altura. Una vez llegaron abajo, solo pudieron recoger al animal sin sentido. Seguramente, en uno de los saltos y juegos de los hermanos este se despeñó por uno de los lados del camino, y sin poder reaccionar se precipitó por la cantera hasta casi perder su vida entre tumbos y golpes hirientes.
           No sabían que hacer, con el animal mal herido y sin recobrar el sentido, pero vivo, pues latía su corazón con mucha fuerza. Al rey se le ocurrió llamar al anciano de las estrellas para ver si pudiera hacer algo, como sacar una vara mágica y despertar al animal de su sueño. Cabalgó hasta encontrar al anciano y le expuso el problema. El anciano solo pudo decir que esa noche iría a buscarlo pues el trabajo del animal había terminado. Se lo llevaría esa noche a donde pudiera correr con libertad pues la manera de hacer posible la convivencia a veces trunca la decisión de dos, siendo libre en otros montes donde aprenderá a cazar y a vivir por su cuenta pues después del accidente debieran de separarse como buenos hermanos debido a la madurez que requiere aceptar que los juegos cada vez iban a mas violencia, pues innato en los animales está el bárbaro salvajismo de los felinos, ya que entre ellos, de los dos hermanos, Jorma era la tarde y era el que esperaba a que cayese el sol para dar su carrera hasta el castillo, arrastrando a Matti hasta su lugar de descanso con un sigiloso galopar entre los peñascos, pero también era el que rugía a su hermano por las mañanas para que no le molestase y descansase un poco mas, cuando en el día anterior, por la tarde, se perdían como locos por entre los montes y bosques del rey Häjbeik. Tener a un hermano lejos es duro, es una situación delicada y extremadamente sensible, cuando se acostumbran a convivir con juegos y con toda la atención del mundo, libres pero amaestrados, juntos e inseparables a las ordenes de un rey que los adoptó con la condición de que madurasen y se criasen como mascotas, y no es cuestión de un rey vivir a expensas de criarlos y educarlos cuando lo han tenido todo, es cuestión de dejar a la naturaleza en su sitio, con sus cosas, con sus costumbres y maneras de hacer las cosas, cada cual con su condición de animal. Ahora se había enriscado por culpa de esas carreras y por querer gastar una broma a Matti, Jorma se escondió en una esquina del desfiladero y al pasar salto encima de Matti y este se dejo caer dando media vuelta y sin querer envió a Jorma al fondo de la cantera. Si ocurrió una vez, no habrá próxima pues el anciano de las estrellas se lo llevará lejos, tan lejos que quizás lo envíe a otra galaxia, a otro planeta donde pueda hacer de animal, cazar como un animal, vivir como un animal, siendo amaestrado de nuevo de manera que aprenda todo lo que se le negó de un principio y siga su curso como animal salvaje.
          Matti estaba llorando y se le veía muy triste, al igual que muchos aldeanos, pero no era suficiente ya que no sabía como compensar a Matti con la perdida de Jorma pues la vida la llevaban los dos, juntos como hermanos, saludables y compañeros, y aun así conmocionados por la pena que les dejó Jorma, tendrían que buscar una solución pues el animal, el hermano guepardo de las nieves ya no estaría. Eran animales libres y juguetones y en algún momento tendrían que irse, aunque fuera antes de tiempo, aunque no nos parezca justo, aunque haya sido entre juegos, aunque un hermano se quede llorándole cada tarde, aunque el instinto de soledad coexista, pues tendría que seguir la vida de uno aunque no fuera para el otro lo mismo, y así perdurar en el día a día hasta que en algún momento se vieran las ganas de luchar sin el sentimiento de soledad.
Pasaron semanas y Matti deambulaba por el castillo, esperaba al desayuno de los reyes y se metía debajo de la mesa, intentando llamar la atención. Había perdido el apetito, comía mucho menos y no paraba de ir y venir de la habitación del Oeste hacia la suya. Por las tardes se le podía ver arañando la puerta hasta abrirla y sentarse en medio de la habitación mientras miraba por la ventana hasta caer el Sol, y raspando los cojines de la habitación con sus uñas hasta hacer jirones las telas, con bufidos que daban miedo y desgarradora impotencia. Matti no estaba preparado para llevar una vida en soledad y se había vuelto agresivo. Cuando le daban de comer y si es que comía, daba zarpazos al plato, tirando la leche y el pan por el suelo. Estaba en una depresión muy aguda, incluso llegó a arañar a quien peinaba sus pelajes. Se estaba volviendo huraño y no salía de su habitación muy a menudo y cuando salía iba a la de su hermano y allí pasaba la tarde.
       Los señores de los montes de Häjbeik y reyes de los condados del Norte, Sur, Este y Oeste, no sabían que hacer y decidió ir a ver al anciano de las estrellas. En su camino intentó llevar a Matti hasta allí y fue pero sin correr, iba muy despacio pegado a los talones del caballo y a desgana. Le guiaba el profundo afecto que le tenía a su rey y amo, aunque todos jugaron a ser amo por un momento de los hermanos de las montañas. Una vez llegaron a los pies de la montaña y comenzaron el ascenso hasta la cúpula celeste, se notaba mas animado a Matti y sería porque el señor de la cúpula, el anciano de las estrellas, también corresponden los cuidados que tuvo en su crianza. El anciano los estaba esperando y sabia ya lo que tenía que decir, pues ese el es destino, el que nos da y nos quita la vida, pero lo que debemos de entender es que en el camino que recorremos para ese destino, depende de lo sensatos que seamos o dependiendo de la capacidad de reacción que poseamos, incluso dar la cara a la vida en la que encontramos un sentido por el que luchar o por el que incluso vivir, es la parte dedicada a la entrega de uno mismo y de los demás. Jorma se había entregado a la vida y para salvar la de Matti entregado a la existencia, ya que iban a caer los dos por el desfiladero pero Jorma supo darle con las patas traseras el suficiente golpe como para hacerle ganar el equilibrio y quedarse azorado en el mismo filo del desfiladero, bajando hasta llegar al cuerpo del hermano y consolarlo en un adiós que duele, que mortifica pero que fue un digno final, y como último suspiro los lengüetazos de un hermano que le atiende y que le da las gracias a su forma. El anciano de las estrellas le comento que el dolor humano no se puede comparar con el de los animales, pero los animales que estaban predestinados a vivir juntos aprenden a vivir en compañía y cuando se les priva de tal magnitud no serán los mismos, ya que el sentido del dolor no lo pueden manifestar y para consolarlo simplemente hay que dejar que su instinto lo guíe hasta el último de sus días. Las personas, los humanos, manifestamos nuestra manera de ser con palabras y gestos y podemos diferenciar y discernir en momentos de crisis, ahogar la angustia en un llanto, suprimir el dolor con una alegría, pero para todo ello debemos de conocer al otro, al que nos ayuda, al que nos hace entender al consolarnos de la pena que debemos o necesitamos tener, pero Matti ahora estaba solo, había venido de las estrellas junto con su hermano y simplemente tendremos que esperar a ver que ocurre con un animal que aprendió a vivir en compañía y ahora tendrá que aprender a vivir en soledad, pues los semejantes hacen mucho mas por uno de su misma ideología y la idiosincrasia que los separa se hará grata cuando sepan por qué piensan de una manera u otra. Tendrán que esperar a ver como reacciona Matti, a ver como pasa el tiempo y se recupera pues el dolor se nos va de las manos cuando aprendemos a asumirlo, y así será para el hermano de las montañas, tiempo al tiempo.

          Una mañana muy temprano, el rey noto que había entrado Matti a su alcoba, que se había subido a su cama y que con el hocico en la frente, resoplaba hasta hacer sentir el frío de su nariz, y con una sensación de incredulidad cuando despertó ya no estaba. En el ensueño que vivió con Matti encima de el, le animó a entender que el animal debería de estar libre, ya que con la falta de su hermano, el significado que se le da a la vida en los Montes de Häjbeik era desmesuradamente distinto, pues ahora el símbolo de la tranquilidad y la armonía, decayeron por la falta de estímulo, principalmente por la falta de hermandad entre los dos animales, que ahora quedaría fuera del juego y de la distinción que otorgaba estos hermanos para los aldeanos. En ese ensueño en el que Matti le resoplaba en la frente, al amanecer, el rey se levanto y miró por la ventana, esperando su preciado regalo de la vida, en le que se le han otorgado poderes de paz y buenaventura, esperando que el animal le diese el rugido de buenos días y que el Sol acariciase la ventana y el rostro de nuestro rey. Esperó y desde la ventana vio como se iba Matti por la puerta principal, galopando muy rápido y huyendo de la mediocridad que le daba el estar solo, sin compañía, mientras nuestro rey con una sensación de impotencia se prometió a si mismo que nunca olvidaría esta mañana en la que la despedida de Matti llego y en la que la vida vuelve sin los animales.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

6.-La guerra y la paz.

          El rey se levanto de madrugada, bajo la penumbra de la noche, pues quería salvaguardar su reinado en paz y solo podía hacerlo con la magia de la corona. Debería poner la corona en su cabeza al amanecer para desear esa paz, para invocar el poder del anciano que todavía vivía en esos montes y evitar el derramamiento de sangre y actos de violencia, siendo demasiado tarde si esperaba al amanecer, así que sigilosamente fue hasta el trono, se sentó y se colocó su corona, entonces empezó a irradiar su luz particular mientras sentía el poder de la paz en toda su mente y cuerpo a la vez que el espíritu se elevaba hasta llegar al punto del conflicto.            Habían unos batallones unos kilómetros mas al sur que intentarían invadir el poblado y el rey deberá actuar con la ayuda del anciano del espacio. Los hermanos guepardos, sin embargo, deberían de desayunar y salir, como de costumbre, a corretear por los montes y pasearse por la aldea. Estaba ansioso por hacer sentir la paz en ese enemigo del sur, que como cualquier rey de aquella época, buscaba un reinado mas grande y poderoso a cuenta de invadir y destronar a quienes tienen un trozo de tierra alrededor de una aldea. Cada poblado que había sido invadido, se inclinan ante un rey que es avaricioso y que toma por la fuerza la dignidad de las personas, que hace sentir a los servidores de su lealtad como si fuesen fango, pues el barro del camino es costoso de limpiar, aunque se quite fácil de las botas, pues no se puede ir uno arrastrando hasta llegar a los pies de quien solo quiere esclavizar por el temor que les provoca la muerte, y así, bajo el semblante del rey del Sur, iba destronando a quienes se encontraban a su paso.
         Esta guerra sería diferente, pues esta batalla no se jugaría a la muerte y derrota del enemigo, esta guerra sería marcada por la magia de la corona del rey Häjbeik y del poder del anciano de la montaña, que enviaría a sus poderosos guerreros en forma de ángeles. En caso de guerra vendrían los ángeles con sus espadas de fuego a derrotar a quienes quieren usurpar el trono de la paz, de la armonía, de la dicha y el gozo de mantener el gran amor a la libertad en esos montes de Häjbeik, dejándolos inmersos en un gozo fuera de lo normal, pues en en cada choque de armas, para que así vieran el poder de la paz y no el de la guerra, resplandecería la calma y el sosiego en un enfrentamiento fuera de lo normal.                Tendrían que darse cuenta por ellos mismos, que no conduciría a nada el querer empuñar las espadas en una guerra para usurpar un reino, aun sintiendo el gozo celestial de la voluntad de la corona quien gobierna todos sus alrededores. Tendrían que morir de gozo si es lo que desean, y si se daban cuenta de ese poder, se quedarían para hacer mas fuerte el reinado de la misericordia y el perdón, para que habitasen en ellos el significado de los guepardos de las montañas, la plena y pura convivencia en paz .
       Le había llegado un mensaje al rey de un rey no muy lejos de los montes de Häjbeik, en le cual se le solicitaba para prestar juramento y lealtad a la nueva monarquía impuesta por ese vecino. Ese rey, el rey de los montes del Sur, su majestad Seminot, quiere gobernar en todos los poblados anexos al suyo, pero lo que no sabía es que cada poblado podía ser sumiso menos el que gobernaba en los montes de Häjbeik ya que estaba predestinado que gobernase en paz para dar ejemplo a quienes buscan poder por la fuerza y a quienes buscaban otro destino distinto al que ya los dioses habían otorgado, por el poder de la paz, de la armonía y de la tranquilidad.
Llevar la corona siempre puesta en la cabeza es símbolo de cordura, aunque daba muchos quebrantaderos de ideas al propio rey, que decidió un día ponerse solo la corona en momentos de crisis, y así fue. A los dos días de recibir la carta del rey Seminot, el cuñó otra y le dijo a ese rey que todos los que apoyasen a la corona de Häjbeik serian gobiernos y reinados autosuficientes e independientes, sin guerras ni rencillas entre los demás, pues estaban bien acostumbrados a ese tipo de vida que será ejemplo del reinado del Sur si cesa en la lucha innecesaria. Le dictó también que los ángeles que vendrían solo derramarían amor en su batalla, y bajo el choque de las espadas, las vibraciones que dejan son celestiales, haciendo al guerrero mas fuerte el mas manso de los sirvientes.
         Al tercer día de recibir la circular del nuestro rey, los ejércitos de Seminot se pusieron en marcha y nada mas entrar en los dominios de los montes de Häjbeik bajaron los ángeles con sus espadas de fuego, de un fuego helado que no hacía herida, que mas bien vibraba y mandaba su onda a través del acero para que esa sensación de bienestar se asentara entre la paz y la armonía y así diezmaron a los caballeros de Seminot, ya que sentir ese gozo celestial e intentar luchar en contra de esa sensación, provocaría espantosos dolores de cabeza, pues sumergirse en la paz y armonía implica voluntad, y la voluntad de quienes sienten el éxtasis divino y luchan a favor de la tolerancia y respeto, viven para contarlo; o se convierten en seres que perdonan y se dan cuenta del mal que hace las luchas de poder y de gloria bajo las armas o asiente con respeto y ganas la paz y armonía que merecemos todos, porque luchar hay que luchar pero las armas condicionan la ventaja, y esta ventaja debería de mostrar la capacidad de fraternización humana entre todos los que viven para mostrar la aceptación y dignidad que un rey para la paz nos preste gracias al anciano del espacio y al Dios Eom que todos veneran. Cuando te resistes a la bendición de los ángeles puede caer en tu orgullo y bloquear tus pensamientos de violencia, notando la sensación que paraliza la rabia y la ira y evidenciar la sensación que quiere la corona de los montes de Häjbeik. A la otra mitad de soldados que no aceptaban la onda de paz y armonía los volvió casi locos, pues se hacía liberar con respecto a las guerras y luchas, las innecesarias batallas por el poder de un solo rey que tiene ambición y codicia por los reinados de los demás, convirtiendo en mansos soldados al servicio de la paz y de la tranquilidad, con la diferencia de no confundir el bien con el mal y por ese hecho de sentir que poco a poco se transforman en seres dignos de la convivencia sin armas y sin hacer daño, con respeto y tranquilidad y sobre todo con paz y armonía. Seminot no se creía de lo ocurrido y cuando vio a su ejercito diezmado y con generales que hablaban de paz y no de guerra, quedó bastante malhumorado pero supo desde entonces que esos poblados solo tendrían que estar en paz y que cada trozo de tierra al que gobernar se quedaría sin el viejo rey del sur y bajo una corona de poder y calma, para darle gracias a la corona de Häjbeik por tener y poseer aun así los condados.
      La leyenda de los Montes de Häjbeik había empezado, se hablaba en lugares lejanos la tranquilidad que respiraban por aquellas montañas, de la cordura que tenía su rey al desear con el poder que le otorgaron desde hacía mucho y que les costaba imaginar: un pueblo regido por la paz y la armonía del gozo que da sentir la vida debajo de los pies, de sentir a cada paso la seguridad de encontrar buenas maneras de hacer la convivencia, de saber que en esos condados la vida resurge a quienes libran la batalla del silencio con mas silencio y de quienes prestan al ruido la tranquilidad de saber que no daña a los oídos ni a las mente, sino que prestan gozosas sensaciones y vibraciones. En el mercado o en las calles de una ciudad que creció en muy poco tiempo, llena de gente que ayuda al otro y que hace posible la entrega o que en cada falta de algún material se prestarían a ir a buscarlo, que en cada esquina hay alguien dispuesto a ayudar a quien lo necesita. En los campos, todos trabajaban para rendir cuentas al rey, y rendían con diezmos sensatos e incluso el pueblo regalaba y hacía muchas ofrendas al rey nada mas que para acercarse al castillo y ver salir corriendo a los hermanos guepàrdos. Dejaban verduras o algún presente a los pies de la puerta de nuestro queridísimo rey Häjbeik, pues la dicha de sentirse satisfechos, sin vicios ni adicciones materiales, espiritualmente sabían que por los montes de nuestro rey la gloria aparece en cada paso que das si lo das hacia adelante y con la intención de dar el siguiente paso mejor y así, con este truco del paso enseñado a los niños, regiría dentro de la constelación que guarda ese reinado, cada paso seria que el otro, con la diferencia de que todos los niños serían mejores personas para cuidar entre otras cosas, la seguridad y la fraternidad de lo que estaban haciendo y si comparten como dignos hermanos, esos pasos llegarán muy lejos.
        La batalla termino con la victoria de los ángeles, que hicieron de las vibraciones cósmicas un lugar digno de entrega. Los soldados enemigos tiraron las armas, se sentaron alrededor de los ángeles y esperaron sus bendiciones. Cuesta mucho cambiar las mentes, cambiar el sentido a la dignidad que le damos a la guerra, pero estos ángeles, con solo mirar, cambian al ser mas horrendo volviéndolo apacible y digno, honrado y venerable, ya que de donde vienen, acompañando al anciano de las estrellas, la violencia o las guerras no estaban en su vocabulario, pues hay sitio para todos, con normas esenciales que simplemente tienen que dejar pasar para que purificaran con su halo de vibraciones y dejar la connotación espiritual en el centro del corazón y de la mente, para sentir esa paz que nos hace humanos y poder transmitir sosiego y armonía. La gente por naturaleza es ingrata pero a la luz de la corona del rey todos se hacen gratos y dignos de estar presente en la vida y en la tierra de la promesa del cosmos, que es guardar el orden dentro del cáos, con la armonía que sufraga el poder del rey ante toda la malicia del mundo, cambiar ese sentido que le dan a la vida con el poder y la gloria de ser el mas fuerte, pudiendo ser el mas hábil con las armas de la paz, para que así el poder y la gloria sean gratificados con la propia razón del mas generoso o del mas fuerte al estar armado con la tranquilidad y seguridad de una diplomacia fuera de lo común, una diplomacia que nos hace dignos de ver en el reflejo de la vida cuando es con el amor a la vida y a lo que nos rodea el ápice que bordea al sentimiento humano.


        El rey Seminot no se esperaba que todos sus soldados se volvieran en contra de el, que sus soldados prefirieran vivir en armonía en unas tierras enemigas, unas tierras que con el paso de los años se hicieron mas fuerte con el amor digno de una corona mágica. Todos los soldados que probaron las espadas de los ángeles volvieron a sus tierras con sus mujeres e hijos para hacer un mundo mejor, sin violencia, con la digna mirada al cielo esperando un poco de paz, y así, en muchos poblados de los alrededores de los montes de Häjbeik, rindieron la promesa de servir a la corona de nuestro rey, para hacer posible un mundo en el que las armas se quedaron lejos, si sirvieran para destruir a semejantes en un campo de batalla. Muchos decidieron ir a los montes de nuestro rey a vivir, y así migraron muchos cerca del castillo. Los reyes cercanos a nuestro rey, asumieron que el papel del poder no podría ser por la fuerza, y lanzaron sobre sus aldeanos el mismo mensaje que quiere nuestro rey para sus aldeanos: la paz hace al hombre y el hombre se dignifica con el sentido que a esa paz le dan, hasta hacer viable la dignidad por el amor al prójimo y a si mismo.